Francisco Barrios

Comemierdas

In Off on 13/03/2017 at 11:06

Vamos con unos amigos a un restaurante que, les digo yo, es muy bueno. Es de esos restaurantes de barrio que no son de “corrientazo”, pero que tampoco tienen vinos en la carta. Es, digamos, en el que almuerzan los jefes de las oficinas, no los empleados. Nuestra orden se tarda, el servicio es malo y la comida mediocre. Nada raro. Pero aquí está el asunto: es caro para lo que ofrece; digamos que los platos fuertes son 10 mil pesos más baratos que los de un restaurante realmente bueno. ¿Cuál es el problema entonces? Pues que vive repleto y tiene buena fama. Y eso me hace pensar que así somos los colombianos: aceptamos por bueno algo que no lo es. Alimentamos la reputación de lo mediocre. ¿Por qué?

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