Francisco Barrios

La hospitalidad y la elegancia Roberto Burgos (1948-2018)

In Off on 17/10/2018 at 20:35

     Hoy hace dos meses que me vine de Colombia a trabajar como profesor de español en un colegio en los Estados Unidos. Aunque se trata de un período corto –un año académico, una temporada– antes de venir sentí el impulso de despedirme personalmente de la gente a la que quiero, como quien va a emprender una travesía. Entre los amigos que tenía en el corazón para despedirme estaba Roberto Burgos, a quien había leído antes, pero conocí hace apenas ocho años, cuando ARCADIA me encargó hacer un perfil de él. Esa vez fui a su casa y lo que empezó como una cita para una entrevista devino en una amistad cuya primera marca fue su hospitalidad. La segunda fue su elegancia.

     Unos días antes de viajar, le escribí apremiándolo para que nos viéramos. Me contestó un par de días después, diciéndome que ya organizaría una cena de amigos en su casa para despedirme. No llegamos a hacerlo porque además de su prolijidad como escritor, Roberto Burgos vivía ocupado con su trabajo de director de la Maestría del Departamento de Creación Literaria de la Universidad Central: al tiempo que pensaba en una nueva novela o revisaba la reedición de otra, Roberto Burgos se preocupaba por sus estudiantes, por los profesores a su cargo y por formar a nuevos lectores y escritores.

     Para cualquier otra persona no hubiera sido un problema separar un rato para tomarnos un café, o citarme en su oficina de la Central, pero para Roberto sí lo era porque para él cada momento tenía que ser dedicado y delicado. Las cenas en su casa eran tan animadas y divertidas como bien organizadas y atendidas. Como el mejor anfitrión, Roberto hablaba poco, escuchaba a sus invitados y se aseguraba de que todos la estuviéramos pasando bien y tuviéramos un trago en la mano.

    Creo que el mejor homenaje que se le puede hacer a un escritor es leerlo, y si rememoro aquí mi amistad con Roberto Burgos no lo hago para alardear de ella. Lo hago para que quienes no han leído su obra lo hagan y, al hacerlo, sientan esa extraordinaria hospitalidad y esa elegancia y se hagan así también sus amigos.