Francisco Barrios

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In Off on 23/02/2019 at 09:45

Hace unos años en mi trabajo me pagaban una porción del salario con esos bonos (o vales) alimenticios. La gracia de que a uno le den esos vales es que por ellos no descuentan impuestos. Me gustaba gastarlos porque me parecía que eran como dinero de Monopolio, pero servían en la vida real. ¡Con ellos se podían comprar cosas! Pero tenían un problema: la línea punteada para desprenderlos no estaba bien fileteada y, cuando los arrancaba, se rompían. Muchas veces pensé en escribirle a la empresa de los vales felicitándola por su excelente servicio, pero quejándome por la línea de puntos. Si fuera un hombre casado, me daría pudor contarle eso a mi pareja y tal vez por eso no lo habría pensado más de una vez. Tal vez esa es la función del matrimonio.