Creo que mi padre, que ya tiene ochenta y cinco años, a veces debe mirarme y pensar de mí con alivio: “Bueno, pasó de los cincuenta. Ya no se murió”.
Autor: Francisco Barrios
Geografía sonora*
Wuhan, Córdoba
Singapur, Tolima
Torrington, Nariño
* Copiado de Lydia Davis
Un destino criminal
De niño fue a un jardín infantil de mala muerte.
Un detalle policial
Por supuesto que otra parte del encanto de Clarice Lispector es su apellido, que suena a “inspector”. Y se me antoja que es así porque Clarice era una detective del alma.
Dos amores
Tengo dos amores: mi país y París, dice la emocionante canción que cantaba Josephine Baker. Y es verdad. Mi país es mi cama, es Buenos Aires, es una partecita de la Amazonía, es el Café Sabarsky de la Galería Neue, es el Parque de la Ciudadela en Barcelona, es el laguito del Parque del Chicó, es Villa de Leyva, es el Rijksmuseum, es La Zahara, es un tramo del camino de los Apalaches, es el sofá de la casa de Javier y Pilar. París sí es París.
Una sorpresa
Mentiría si dijera que fue algo súbito porque fue gradual. Es solo que no estuve atento al momento en el que me convertí en ese viejo que tiene que usar una chaqueta gruesa para cuidarse del frío, que carga pastillas para la garganta y huele a mentol.
Común y corriente
Puedo perfectamente sentirme dichoso por la vida que tengo –que me he armado y que me ha sido dada– y, unos minutos después, tener el impulso de acabar con ella por lo infeliz que soy.