Metales preciosos

En Pacholandia, mi país, el metal más precioso es el imán, por sus propiedades. Nada de oro ni plata ni bronce. Es el imán (o “piedra calamita” como la llama Gonzalo Fernández de Oviedo, según me informa Wikipedia).

Animalismo

¿De qué manera un tipo que anda en una moto a la que le alteró el exhosto (escape) solo para que haga más ruido –y de paso arroje trazas de asbesto al aire–, que suda y es feo, come carne, no lee, se tira pedos y no recicla nada, y que no respeta las normas de tránsito, es siquiera comparable, no a un magnífico tigre de Bengala o a un precioso colibrí, sino a una sola rata que, por instinto para evitar el crecimiento desmedido de sus dientes, pulveriza al año cientos de kilos de la basura que producimos los humanos?

Sobre el peso

Para el corazón de la princesa Harimoto, el desasosiego que le genera la indiferencia de cierto noble cercano al emperador en la corte de Kyoto en el siglo X, es exactamente el mismo que le genera a un preso del pabellón más peligroso de la cárcel La Picota de Bogotá la amenaza de muerte que le ha hecho otro recluso esta mañana. Las circunstancias de cada uno son apenas un detalle.