Francisco Barrios

9 de abril

In Off on 09/04/2018 at 09:56

Mi abuelo paterno, Efraín Barrios, fue asesinado el 9 de abril de 1948. Mi abuela quedó viuda con cinco hijos menores de 8 años y uno en el vientre. Así que para mí esta fecha es algo personal: la memoria del 9 de abril es un fantasma en mi familia.  A Jorge Eliécer Gaitán lo mataron porque para mucha gente era inaceptable que un caudillo mestizo fuera a convertirse en el próximo presidente de Colombia. Políticamente, Gaitán era un liberal de corte socialista, pero también un populista, a la manera de Juan Domingo Perón. Hoy, 70 años después, buena parte de la gente en Colombia sigue atemorizada de la posibilidad de elegir como presidente a un candidato mestizo y de la clase media: Gustavo Petro. Petro no es Gaitán, por supuesto, pero representa lo mismo: el miedo a reconocernos a nosotros mismos, a aceptar lo que somos, a querernos de verdad. Somos un país pobre de mestizos (esa es la “raza” de la que tanto hablaba el gran Gaitán). Pero no, los colombianos prefieren proyectar sus complejos en un odio irracional hacia Petro, prefieren votar por el “niño bien” –hijo del privilegio– que habla inglés, a ver si algún día llegan a parecerse siquiera un poco a él. Le temen a Petro, como le temían a Gaitán, porque les da pánico que les vayan a quitar unos privilegios que en realidad no tienen, pero que aspiran a tener y que nunca tendrán. Y esa aspiración es lo indigno. Sería más fácil mirarse a un espejo y aceptar con amor propio quién es uno de verdad.

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Loner (Kali Uchis, 2015)

In Off on 31/03/2018 at 08:54

11-M

In Off on 10/03/2018 at 19:20

Voté en la consulta partidista por Gustavo Petro y en el Senado y la Cámara por el Partido Verde. Soy un optimista informado, no un cínico. Si lo fuera, no podría ser profesor de colegio. Por supuesto que no creo que Petro ni los verdes vayan a convertir a Colombia en un paraíso de la noche a la mañana, pero vale la pena apostarles. Y sin embargo, mientras que no se acabe con el narcotráfico, me temo que nada va a cambiar estructuralmente. De nuevo Colombia es el mayor productor de hoja de coca del mundo  con 188 mil hectáreas. Idealmente, le apostaría a un cambio cultural, a que los colombianos dejen de ser tan venales, pero en la realidad la única opción viable es la legalización de las drogas. Un antiguo director de le DEA dijo alguna vez: “Las drogas no son peligrosas porque están prohibidas. Están prohibidas porque son peligrosas”. Vale el sofisma para justificar el intervencionismo, pero la adicción es el gran tema de nuestra época (a la cocaína, al jogging, a Netflix, a los opiáceos, al porno, a todo). Si fuéramos una nación que se quiere de verdad a sí misma seríamos los abanderados mundiales de la riesgosísima pero necesaria legalización. O como lo resumió el gran Keith Richards: “Nunca he tenido problemas con las drogas. He tenido problemas con la Policía”.