Una idea

El propósito de nuestra existencia es reproducirnos para ser vehículos de la vida, que solo quiere perpetuarse (eso está en Schopenhauer, claro). Nuestro destino es ser nuestros padres (como lo vio Freud), pero el libre albedrío está en poder escoger como cuál de los dos queremos ser. La virtud es ser una mejor versión del padre al que escogimos parecernos más, el vicio es ser una peor versión, y la infelicidad es tratar de luchar contra todo esto. Y además, tenemos que armarnos una vida propia.

Aislamiento

Creo que una parte de nosotros quiere volver al aislamiento por la pandemia, a ese poder quedarse en la casa sin culpa porque hay una razón de salud pública, de enfermedad, que nos hermana. Estamos siendo responsables y solidarios; no debemos salir a las calles -tan asquerosas las de Bogotá-, ni ver a los otros -tan insoportables, a veces- y no relacionarnos en persona, que a veces es tan arduo. Podemos abandonarnos a esa felicidad de la depresión, que es tan particular porque es la compañía del pensamiento y de otra percepción de la realidad. Pero ahora resulta que, gracias a las vacunas, parece que cada nueva cepa del COVID es más débil que la anterior; que es, al parecer, otra decepción. Una vez más, los avances de la ciencia médica saboteando al espíritu. Así no se puede.*

* por supuesto que ya me vacuné y creo que todos tenemos que hacerlo, y que vivan las vacunas.

Plegaria

Le pido a Dios disciplina para poder sentarme a escribir sin perder la concentración, y disciplina para distraerme cuando eso sea lo que necesite. Disciplina para querer y disciplina para desear. Disciplina en mis deberes y en mis vicios. Le pido disciplina para seguir mi camino. Y disciplina para extraviarme.

Death Row Meal

Leí sobre una condena a muerte en los Estados Unidos y, como siempre y como a todos, me aterró la idea. Pero para no pensar en eso otra vez, me surgió una pregunta que, supongo, viene de mi crueldad: los condenados a muerte tienen derecho a pedir su última comida a la carta, ¿cierto?  ¿Y qué tal si un condenado, solo para para atrasar su ejecución, o para irritar a sus verdugos, pide algo súper complicado? “Quiero el áspic caliente de nécoras con cous-cous de mini mazorcas, preparado por Ferrán Adrià de El Bulli”. ¿Qué hacen?

Una libertad

Una vieja amiga me ha «gosteado» (de ghosting, en inglés). Es decir, se ha desaparecido como un fantasma. Por «desaparecido» quiero decir que no me ha vuelto a llamar ni a escribir, y no me ha respondido a algunos chats de Whatsapp y a un par de llamadas en los últimos dos o tres meses. Al principio me pregunté qué habría pasado, qué le habría pasado conmigo (porque en las redes sociales la veo activa), pero después pensé: pues es que no quiere hablar ahora. Ya está. Sin motivo. Simplemente, no se le da la gana. Y entonces recordé lo que era la vida cuando solo existían los teléfonos fijos, cuando no había ni celulares ni internet; podía pasar que uno dejara de hablar con alguien por semanas, a veces por meses, pero sin que hubiera habido ningún conflicto. No creo que eso fuera mejor ni peor, pero sí sé que era una libertad. La libertad de «fantasmear».