¿De qué manera un tipo que anda en una motocicleta a la que le alteró el exhosto (escape) solo para que haga más ruido –y de paso arroje trazas de asbesto al aire–, que suda y es feo, come carne, no lee, se tira pedos y no recicla, y que además no respeta las normas de tránsito es siquiera comparable no a un magnífico tigre de Bengala ni a un precioso colibrí, sino a una rata que, por instinto para evitar el crecimiento desmedido de sus dientes, pulveriza al año cientos de kilos de la basura que producimos los humanos?