Francisco Barrios

Archive for the ‘Off’ Category

La burricia

In Off on 18/06/2019 at 09:00

Estoy de paso por Bogotá y una noche voy a visitar a una amiga. Cuando salgo y mientras esperamos a que llegue el taxi, el portero del edificio le habla: “¿Cómo le parece, doctora? ¡Cómo será en los parques ahora! ¡Imagínese!” Se refiere a que la Corte Constitucional anuló una interpretación del Código de Policía que sancionaba el consumo de alcohol y de sustancias psicoactivas en los parques públicos. Ahora se puede consumir… ¡Como toda la vida! Con o sin código de Policía porque con la excepción de los adictos severos, que por lo general son habitantes de la calle con problemas psiquiátricos, los “burros” y los borrachos no están en los parques a la misma hora que las familias con niños; mientras que unos están en los parques, los otros duermen. Ante el silencio de mi amiga y mío, el portero hace una pausa y dice: “Y se nos fue Jota Mario…” Se refiere a la muerte de un presentador de televisión de los 80, más bien soso, olvidable. Un empleado de una empresa de vigilancia privada -un sector boyante dada la ineficiencia estatal-, el consumo de sustancias psicoactivas en el país que más ha hecho evidente la ineficacia de la prohibición, y un presentador de televisión, ese medio cuyos contenidos locales solo han servido para embrutecer a la gente.

La empatía

In Off on 22/04/2019 at 09:20

De lo que más me gusta es fumar y los de las aeronáuticas son los únicos que parecen comprender lo que significa la adicción a la nicotina. En los aviones hay un cuadernillo en el que advierten que está prohibido fumar en el vuelo y  las azafatas lo dicen en sus anuncios del despegue. Como si eso no bastara, aclaran que la prohibición incluye también a los cigarrillos electrónicos y en los baños advierten que no se puede tratar de alterar el detector de humo: hacerlo es un delito punible que trae también una multa cuantiosa. No, no se puede fumar cigarrillo, tampoco cigarrillos electrónicos, en el baño tampoco y si pretende hacerlo y para ello alteraría el detector, eso también está prohibido. Esa claridad del mensaje y esa reiteración hacen que me conforme aunque sea un vuelo de muchas horas. Más que intimidarme las sanciones, es la comprensión de sus redactores lo que me disuade. Me parece una forma de la empatía.

H.A.

In Off on 16/04/2019 at 10:10

Debería de haber algo como Alcohólicos Anónimos pero dedicado a la condición humana en general. Algo así como: “Hola, soy Francisco, soy humano y llevo un día (o dos, o veintitrés) tratando de ser mejor persona”. Más responsable, más considerado, más ordenado. Lo que sea. Y que se llamara Humanos Anónimos. “Soy impotente ante los embates del día a día. Creo que un ser superior puede mostrarme el sentido común. Aprenderé a hacerle caso a mi intuición, pero también a la razón y a la evidencia” y todos esos pasos que no conozco y que no me importan y que me parece que deberían adaptarse a ese gran vicio de ser demasiado uno mismo (del que, por supuesto, se derivan todos los otros vicios).

#SinFiltro

In Off on 03/04/2019 at 08:41

Soy usuario de Instagram y, como tanta gente, la uso sobre todo para subir fotos mías y para ver las fotos de los otros. Sé por mis estudiantes que ya está poblada de memes ofensivos, de violencia y de matoneo, pero para mí sigue siendo una red amable. Sin embargo, en muchas de las páginas que sigo –personales y de fotografía– veo fotos de Cuba, sobre todo de la Habana. Y todos suben fotos de los carros viejos, de los edificios antiguos y de escenas con un toque romántico. Estuve en Cuba hace tres años por casi un mes y vi cómo la gente la pasa fatal. Pasa hambre. No hay nada ideal en La Habana. Glorioso tal vez por la tan necesaria revolución en su momento, pero ya no. Y en cuanto a los carros de los años 50, no le veo nada de interesante a tener que desgañitarse haciendo las partes porque a los cubanos les han sido negados los beneficios de la tecnología de los últimos 60 años. No es lindo. No es cool. Es indignante e indigno.

La remesa

In Off on 28/02/2019 at 09:19

Un día vi en un cómic gringo un aviso de una colección de soldados de plástico. Yo tendría 7 u 8 años. Escribí a la dirección que había en el aviso y, varias semanas después, me contestaron con una carta manuscrita; no, lo sentían mucho, no enviaban los soldados por correo internacional (eran los 70) pero, ¡me había llegado una carta! ¡A mí! Fue tan importante, que aún lo recuerdo. Cuando estuve en el ejército en los 80, en Sinaí, era una alegría recibir correo, que por lo general era inesperado. ¿Qué será, de quién? Ahora espero la remesa de algo que yo mismo pedí por Amazon y, cuando me avisan que tengo un paquete, no me pregunto qué será ni de quién. Sé que se trata de algo que yo mismo pedí y, como puedo hacer varios pedidos al mes, la única inquietud es “¿cuál será?” Es la autosatisfacción que reemplaza lo inesperado.

Contáctenos

In Off on 23/02/2019 at 09:45

Hace unos años en mi trabajo me pagaban una porción del salario con esos bonos (o vales) alimenticios. La gracia de que a uno le den esos vales es que por ellos no descuentan impuestos. Me gustaba gastarlos porque me parecía que eran como dinero de Monopolio, pero servían en la vida real. ¡Con ellos se podían comprar cosas! Pero tenían un problema: la línea punteada para desprenderlos no estaba bien fileteada y, cuando los arrancaba, se rompían. Muchas veces pensé en escribirle a la empresa de los vales felicitándola por su excelente servicio, pero quejándome por la línea de puntos. Si fuera un hombre casado, me daría pudor contarle eso a mi pareja y tal vez por eso no lo habría pensado más de una vez. Tal vez esa es la función del matrimonio.

David y yo

In Off on 19/02/2019 at 08:14

Mi rockero favorito es David Bowie. Es también una de mis personas favoritas. Creo que era un genio y, además, siempre que daba entrevistas o hacía declaraciones, era acertado. Cuando le hicieron el famoso Cuestionario Proust, a la pregunta: ¿Cuál es su idea de la felicidad? Contestó: Leer. En otra entrevista confesó que no se tomaba un trago: “¿Por qué?” “Porque soy alcohólico”. Y en otra le preguntaron que qué otra cosa hubiera querido ser sino hubiera sido músico. “Profesor” contestó. La única otra cosa que yo hubiera querido ser sino fuera profesor y escritor es rockero.

En un sueño que quiero tener le doy clase a Bowie.

La caravana

In Off on 14/02/2019 at 08:31

Me encanta manejar por carretera. Estoy pendiente del carro que va adelante y del que va detrás, como toca, y cuando caigo en cuenta de que voy detrás de un carro hace un buen rato y de que estamos sincronizados en la velocidad porque no siento el impulso de sobrepasarlo, decido que la persona que lo va manejando me cae bien. No lo pienso, lo siento, ese es el punto. Supongo que creo, sin ser consciente de ello en el momento, que si me gusta la velocidad a la que va es porque es alguien que en algo se parece a mí o, al menos, estamos de acuerdo en la velocidad a la que se debe conducir. Supongo también que extrapolo: estaremos entonces de acuerdo también en nuestra percepción del mundo, ¡y tal vez hasta en nuestras convicciones más profundas, por qué no! Y cuando el carro toma un desvío para seguir su camino, que no es el mío, me despido triste.

El fin del mundo

In Off on 12/02/2019 at 08:46

A veces no estoy seguro de cuál es el número telefónico de mi trabajo y ocasionalmente  dudo del número de mi celular. No importa: los puedo mirar en el celular. Y si voy solo en el carro y me incomoda el silencio -me entristece- pues pongo música; radio no, Spotify: mis listas con mi música que ya conozco. Si extraño a alguien, antes de que me pegue su ausencia, le pongo un mensaje por WhatsApp o Messenger, y si quiero saber cómo es Katmandú o Capadocia, pues lo miro en Google Maps. Y es como si la memoria, la añoranza, la nostalgia y la curiosidad se estuvieran acabando. No es algo que me preocupe ni me alegre. Me produce curiosidad. ¿Cómo sentiremos en 50 años? ¿Nos inventaremos palabras para describir emociones nuevas? ¿Cómo será la vida sentimental de los que están naciendo hoy?

Las tapas

In Off on 08/02/2019 at 08:31

En la Escuela Primaria siempre hay un niño que cambia las tapas de los bolígrafos. Al comienzo del año a todos los niños les dan un bolígrafo azul y uno rojo, y cada uno cumple una función. Son objetos importantes en la vida de un colegial. Y siempre hay un niño que le pone la tapa roja al bolígrafo azul y la tapa azul al rojo. Apenas lo hace, se siente muy ingenioso y así los deja. A unos pocos les gusta esa pequeña rebeldía, ese cambio del parámetro -ni siquiera es una regla. Un solo niño lo imita; los otros lo admiran un poco, pero no se van a copiar porque no serían originales; ya tendrán que encontrar otras formas de serlo, de hacerse notar. A la otra parte del curso le parece una tontería desagradable; esos son los juiciosos y ordenados. Su vida será buena. Las profesoras se molestan y quisieran decirle que no cambie las tapas, pero es una nimiedad que revelaría su propia neurosis. El niño que cambia las tapas deja de sentirse orgulloso con el tiempo porque se volvió su “marca”. Pero las deja así, aunque se lo reprocha a veces: “Ni siquiera se ve chévere. Me tiré todo”. Y además, a veces se equivoca de bolígrafo y daña la tarea. Yo sigo siendo ese niño que cambia las tapas de los bolígrafos.

La ciudad secreta

In Off on 05/02/2019 at 10:05

     El fin de semana pasado fui de visita a Nueva York porque estoy viviendo a un par de horas de allí y por supuesto que está imposiblemente cara (como ya lo estaba hace veinte años, cuando me fui). Lo mismo pasó con Barcelona después, pero en ese caso mis amigos y yo vivimos en directo el tránsito de una ciudad estudiantil en pesetas del siglo XX a una ciudad turística en euros de nuestro hiperconsumista siglo XXI. A veces fantaseo con vivir en París –un año, digamos– pero sé que es imposible hacerlo como quisiera. No soy rico, pero tampoco estoy como para pasar penurias de estudiante a estas alturas de la vida. Y todos sabemos que las ciudades se encarecen, primero, por la industrialización, pero después se gentrifican del todo y se vuelven invivibles cuando se ponen de moda por culpa de los artistas pobres que alguna vez vivieron en ellas. París es cara por ser la sede de gobierno, claro, pero lo es también por los impresionistas, por Baudelaire y por Picasso; Barcelona le debe su carestía a las Exposiciones Universales de 1888 y 1929, pero también a los escritores del Boom latinoamericano; Nueva York es Wall Street y es la ciudad de Trump, claro, pero también se encareció por culpa de Capote, Warhol y Basquiat, entre otros. Y ahora me pregunto, ¿cuál es la ciudad que se está incubando ahora y que en 25 años será imposiblemente cara por lo chic? A veces pienso que es Montreal y pienso en Xavier Dolan, en el Cirque du Soleil y en Arcade Fire, pero creo que su largo invierno la hace inviable para ponerse muy de moda. ¿Es Berlín entonces, como se viene anunciando hace más de 20 años y como lo intuyó David Bowie hace 40?

Ideas

In Off on 01/02/2019 at 09:26

“People ask me, ‘Don’t you ever run out of ideas?’ Well, in the first place, I don’t use ideas. Every time I have an idea, it’s too limiting and usually turns out to be a disappointment. But I haven’t run out of curiosity’.”

Robert Rauschenberg

Escribe borracho, edita sobrio

In Off on 31/01/2019 at 09:09

El alcohol relaja al principio y mejora la concentración. En la siguiente etapa disuelve las inhibiciones y causa euforia. En exceso, produce depresión o agresividad, y uno puede ver las cosas de una forma fatalista. Y si uno se emborrachó, al día siguiente se siente enfermo y se torna susceptible a cualquier estímulo sensorial. Todos conocemos este cuadro clínico y hemos visto sus efectos sociales, pero, ¿qué pasa cuando hablamos de escribir? Ahí es que se pone bueno. La relajación inicial le permite a uno tener claridad sobre una idea -una frase, una imagen- de la que bien puede salir un texto; la euforia le permite a uno empezar a escribir en un impulso con seguridad y alegría; la fase depresiva ayuda con lo de melancólico o evocativo que pueda tener el texto y, aunque es mejor no emborracharse porque en la fase final uno puede tener el impulso de borrarlo todo, al día siguiente uno mismo es su crítico más severo: lo realmente bueno se queda y lo que no lo es no sobrevive a la resaca. Por eso el alcohol es el vicio de los escritores; Hemingway fue el que dijo alguna vez la frase que da título a esta entrada, la única vez en que García Márquez perdió los estribos mientras escribía Cien años de soledad fue un día en el que no había whisky en su casa. Y así…

Los Vaccaro

In Off on 29/01/2019 at 08:31

Cuando era niño no me perdía un programa que se llamaba “Esto es Hollywood”. Hollywood me fascinaba y me gustaba presumir de saber mucho de cine. Tal vez en ese programa oí nombrar a Brenda Vaccaro. Un día leí en una crónica de Truman Capote que la dueña de la United Fruit Company, la compañía bananera de Cien años de Soledad -que ahora se llama Chiquita– era la familia Vaccaro de Nueva Orleans, que no tiene ninguna relación con la actriz. Pero yo me imagino luciéndome en una conversación al decir: “Claro, hombre. Brenda Vaccaro. Ella era de los Vaccaro de Nueva Orleans. Los dueños de la United Fruit Company. La del Urabá”. Esa conversación nunca sucederá porque es una mentira.

Azul

In Off on 25/01/2019 at 09:29

Ella solo sabía montar a caballo y enseñar matemáticas. Y era excelente en las dos. La conocí en mi trabajo hace muchos años. Me acompañaba a fumar en el basurero del colegio. Me fascinaba su cara. En esa época yo iba a una piscina a nadar y por esos días también descubrí el Unplugged de Soda Stereo. Me encantó la versión acústica de “Pasos” (los había oído en mi adolescencia, claro, pero dejé de hacerlo por más de diez años porque habían dejado de gustarme). Salía del trabajo, en donde había pasado un rato del día con ella, iba a la piscina y, en el momento en que me sumergía, se me venía a la cabeza “Pasos”, su cara y el color azul, que copaba mi imaginación. Todo al tiempo de repente, duraba unos segundos y me pasó por muchas semanas. Después sacaba la cabeza del agua y nadaba pensando en otras cosas.