Desde hace varios años he venido notando que mis amigos y yo tuvimos en la infancia problemas con nuestros padres, y que hoy aún tenemos serias diferencias con nuestros hermanos porque ellos están equivocados en casi todo. En cuanto a los colegas del trabajo, o del medio, ni hablar: incapaces, mezquinos y desleales. No seríamos amigos de ellos de ninguna manera. Y nuestros compatriotas: ahogados en su brutalidad, su violencia y su mal gusto. ¿Y el mundo? El mundo… Por favor, ¡si no lo soportamos! La desigualdad, las guerras, el consumismo y la inconsciencia ecológica. Así pues, mis amigos y yo somos inteligentes, guapos y virtuosos a más no poder. Casi perfectos. Qué cosa más interesante.