El viernes pasado pedí un Uber y, mientras lo esperaba, reparé en el nombre del conductor: Martín. No miré su foto de perfil. Cuando llegó a recogerme, vi que era un hombre muy gordo. El problema es que “Martín” no es nombre de gordo.
El viernes pasado pedí un Uber y, mientras lo esperaba, reparé en el nombre del conductor: Martín. No miré su foto de perfil. Cuando llegó a recogerme, vi que era un hombre muy gordo. El problema es que “Martín” no es nombre de gordo.