Diez años de soledad

Se conmemoran por estos días diez años de la muerte de Gabriel García Márquez, el más grande de todos. ¿Y qué es lo que más vemos en la prensa nacional? Anécdotas: el día en que Gabo cantó no sé qué  canción, el día en que Gabo bailó, el día en que conocí a Gabito. Además, ¿cómo así que «Gabo»? Así le decían sus amigos y su familia, no más. Gabriel García Márquez nos enseñó muchas cosas. Una de ellas: a ser buenos lectores. Aparte de Borges, no puedo pensar en otro lector más agradecido y generoso que él. Con qué precisión señalaba una particularidad de Faulkner o de Cepeda Samudio. Con qué inteligencia indicaba lo que se puede aprender de Hemingway o de Kafka. Como para que ahora lo destacable sea su vida social en la vejez ¿Quieren homenajearlo de verdad? Léanlo en la soledad y en el silencio de su casa, comenten sus libros con inteligencia, o sensiblidad, recomienden sus cuentos de juventud, admírenlo por su obra.