Soberbia

Mi abuelo paterno, Efraín Barrios, era detective (y calígrafo aficionado). Cuando lo mataron, el 9 de abril de 1948, estaba investigando el caso del asesinato de un famoso exboxeador que estaba conectado con el mundo de las apuestas y la ilegalidad. Se rumoraba entonces que una ilustre familia política había tenido que ver con el crimen. Los hijos de un presidente, para ser más precisos. La leyenda de mi familia es que la muerte de mi abuelo no fue accidental, sino que alguien aprovechó el desorden de “El Bogotazo” para matarlo por cuenta de esa investigación. Mi padre guarda los papeles del caso del boxeador. Me los daría en cualquier momento si se los pidiera, pero me he jurado que el día en que los tenga, los leeré solo y no escribiré absolutamente nada al respecto. ¿Como para qué?