Tengo dos amores: mi país y París, dice la emocionante canción que cantaba Josephine Baker. Y es verdad. Mi país es mi cama, es Buenos Aires, es una partecita de la Amazonía, es el Café Sabarsky de la Galería Neue, es el Parque de la Ciudadela en Barcelona, es el laguito del Parque del Chicó, es Villa de Leyva, es el Rijksmuseum, es La Zahara, es un tramo del camino de los Apalaches, es el sofá de la casa de Javier y Pilar. París sí es París.