Manos de borracho

Las heridas de borracho suelen ser en las manos porque cuando uno está borracho rompe vasos, botellas y platos. También le pasan otras cosas. Por ejemplo, el otro día me rasgué la piel entre la base del dedo pulgar y la del índice con un descorchador de palanca.

Un toro en una cristalería

¿A quién se le ocurrió la imagen de un toro en una cristalería como metáfora de un desastre inminente? Es flojísima y burda. Yo me imagino al toro, magnífico, parado en el pasillo de la cristalería. Quieto, tranquilo, sin romper nada, solo resoplando a veces.

Para científicos

Me hicieron un chequeo médico en mi trabajo y me encontraron lo más de bien. Me entregaron un papelito con las medidas de peso, talla, tensión arterial, porcentaje de grasa y otros. En la última casilla de la tabla aparecía “Edad metabólica”. La mía resultó ser 34 años. Le pregunté a la doctora, solo para confirmarlo, que si eso quería decir que tengo el metabolismo de un hombre veinte años menor que yo. «En efecto», me respondió. Muy contento, esa noche le conté a una amiga y enfaticé la importancia de la edad metabólica. El problema es que me equivoqué y dije, una y otra vez, “edad molecular”. Mi amiga, que es una persona curiosa, inteligente y enfermiza se puso a investigar en internet sobre la edad molecular. Le pareció un poco complejo todo. Cuando me lo dijo, le aclaré el malentendido y nos reímos. El problema es que, para un lego como yo fue una simple confusión de términos similares (¡los dos empiezan por eme!), pero creo que a nivel científico son dos cosas distintísimas, y confundirlas puede resultar catastrófico.

Asilo estético

Quisiera proponer la categoría de “Asilo estético”, al que creo que tengo derecho a aplicar. Este consistiría en proteger la sensibilidad y el buen gusto de un ciudadano que se ve en peligro por cuenta del mal gusto de su país natal y por eso se ve obligado a aplicar al asilo estético en otro. Por supuesto, el proceso de aplicación debe ser exigente. El candidato tiene que presentar evidencia concluyente de que está en peligro (lo que sucede en las calles amenaza con destruir su percepción visual y su apreciación musical, por ejemplo, o la escasez de conciertos y el difícil acceso a estos hace que su espíritu corra peligro; el mal gusto de sus conciudadanos lo ha llevado a tener altercados frecuentes que están minando su salud mental; la pobreza de la comida típica amenaza con destruir su gusto). Después de explicar en detalle sus circunstancias actuales, el candidato debe demostrar interés y conocimiento de la cultura del país al que aplica. Por ejemplo, conocer a la perfección la historia de la catedral de Chartres, o del complejo de Sacsayhuamán en el Cusco. También debe exponer con suficiencia cómo aprovecharía el asilo para su mejora cívica (“Asistiría a todos los conciertos del Concertgebouw de Ámsterdam”, por ejemplo). Después de haber enviado todos los documentos, el solicitante pedirá una cita en la Embajada o Consulado del país al que aplica. La entrevista la hará un agregado cultural que no solo le preguntará al solicitante por sus condiciones actuales y por su conocimiento del país que lo recibirá, sino que -y esta es la parte más importante de la entrevista- tratará de evaluar su sensibilidad estética. Puede mostrarle imágenes de obras de arte, ponerlo a leer algún fragmento de una novela, o a oír música. Si el candidato muestra algún síntoma del «Síndrome de Stendhal» eso es casi que una garantía de que le será concedido el asilo.  

ficción

Más de sal (La vaca en la isla)

Un cuento de la tradición Sufi nos habla de una vaca que vive sola en una isla pastosa. La vaca se sacia de pasto todo el día, pero por la noche se angustia tanto de pensar en si mañana tendrá qué comer, que de la preocupación adelgaza lo que engordó, hasta amanecer escuálida. Y así son todos los días de su vida. Este cuento es una metáfora de la munificencia divina.

*Los hay que nos damos sal todos los días para comer más pasto y tomar más agua.