La vanidad

A veces me gusta pensar que me veo más joven de lo que soy y le pregunto a gente que me acaba de conocer que cuántos años me pone. Cuando me dicen que cuarenta y pocos, me ufano de ello porque tengo cincuenta. Pero otras veces quiero ser ese señor, el que dice cosas como: “es que un celular no es un teléfono, es un computador” o “allá se vive muy bien, pero aquí se vive muy bueno”.