El fin del mundo

A veces dudo de cuál es el número telefónico de mi trabajo, y no me sé el número del celular de nadie. No importa: los puedo mirar en el celular. Y si voy solo en el carro y me incomoda el silencio, pues pongo música; radio no, Spotify: mis listas con mi música que ya conozco. Y si extraño a alguien, antes de que me duela su ausencia le pongo un mensaje por WhatsApp o Messenger, y si quiero saber cómo es Katmandú o Capadocia, pues lo miro en Google Maps. Y es como si la memorización, la nostalgia y la curiosidad se estuvieran acabando. No me preocupa ni me alegra. Me intriga. ¿Cómo será la vida sentimental de los que están naciendo hoy?