Mis padres

Mis vecinos son una pareja en sus cincuentas. No sé nada de ellos porque son discretos, y así está perfecto. Pero el otro día subí por la escalera y cuando llegué a mi piso me di cuenta de que se acababan de bajar del ascensor. Cuando sintieron que les pisaba los talones, apresuraron el paso para entrar rápido y no tener que saludarme. ¿Por qué? Tal vez porque venían discutiendo, porque estaban hablando de algo interesante, o porque no querían. Qué groseros, pensé, y los saludé a sus espaldas. Tuvieron que contestar a regañadientes. Entré a mi casa muy satisfecho de mí mismo. En ese momento fui mi madre. Y entonces recordé todas las veces en las que yo no he saludado a alguien porque no se me ha dado la gana porque lo único que quiero es me dejen en paz. En ese momento fui mi padre.