Tengo un buen trabajo que me mantiene ocupado y me entusiasma. Vivo en el campo en una casa preciosa con un gran jardín, vecinos amables y perros. Puedo ir a la ciudad cuando quiero y encontrarme con mis amigos y mi familia, pero lo único que me ilusiona ahora es pensar, en las tardes, que en pocas horas me iré a la cama. Y cuando me acuesto, me alegra pensar en el desayuno. Esa es la felicidad que me ha mostrado la pandemia.
Viajes de dolor
En la publicidad para los viajeros siempre aparecen dos categorías para los viajes: placer o negocios. Pero hay una tercera categoría: los viajes de dolor. Yo he hecho dos: al entierro de mi prima y al de mi sobrina, y creo que deberían agregar esa opción así: Motivo de su viaje: Placer/Negocios/Dolor
La vanidad
A veces me gusta pensar que me veo más joven de lo que soy y le pregunto a gente que me acaba de conocer que cuántos años me pone. Cuando me dicen que cuarenta y pocos, me ufano de ello porque tengo cincuenta. Pero otras veces quiero ser ese señor, el que dice cosas como: “es que un celular no es un teléfono, es un computador” o “allá se vive muy bien, pero aquí se vive muy bueno”.
Profesor
Les pongo a mis estudiantes una película que hace parte de un currículo que diseñé para ellos. Drácula, Münich, Frost/Nixon o Los sospechosos de siempre. En la escena de mayor suspenso, paro la película y explico algo. Eso es ser profesor de colegio.
Cuarentena
Estoy en mi cama entre las cobijas y se aparece un gatito negro. Me alegra saber que tendré compañía y pienso en que pronto debo darle algo de comer. Leche, me digo, como en las películas. Estoy pensando en eso, cuando se aparece una arañita. A la arañita tengo que darle sal, digo.
sueño
ABC
Mis amigos A, B y C son personas insoportables porque son caprichosas, infantiles y egoístas, pero yo los quiero porque sus parejas son virtuosas: inteligentes, guapas y discretas. No me importan los defectos de A, B y C porque su pareja es su mejor referencia.
El otro*
Llego de dar clases y porque estoy triste, irritable o eufórico, hago café y no lavo la cafetera, me preparo algo de comer y no lavo las ollas ni los platos, me siento en el sofá a leer y leo muchas cosas: un libro, un periódico y una revista, que dejo abiertos sobre el sofá, al lado de una manta sin doblar. A la hora de irme a acostar llevo chocolates a la habitación, me quito la ropa del día, la tiro al suelo y me meto en la cama a ver una serie. Dejo las envolturas de los chocolates sobre la mesa de noche y la ropa en el suelo. Me duermo y duermo pesadamente porque tomo somníferos. Al día siguiente me levanto a trabajar y veo el desorden del día anterior, pero tengo que correr a clase, así que me propongo ordenar por la tarde. Cuando vuelvo del trabajo, veo el desorden y me enfurezco. ¡Ese no soy yo, es el otro!, me digo, así que lavo la cafetera y los platos, recojo los libros y el periódico del sofá, doblo la cobija, guardo la ropa y tiro las envolturas de chocolate. Barro y aspiro meticulosamente mientras que me prometo tener la casa limpia siempre. Hasta la próxima vez.
*A.C. (Antes de Covid19)